
Desgracia presiento,
sangre en mis ojos
veo y no miento.
Están mis cabellos,
poco a poco cayendo.
En mi, sin embargo
del éxtasis el arraigo.
Vueltas en la mente me das,
maldigo que de ella,
tus caricias no pueda apartar.
Fuego en la muralla,
pero de papel mis sentimientos
que en el menor descuido
pueden quedar en el olvido.
Como al aroma del azahar
y a la misma escritura,
adicta soy con locura,
al cáliz innegable de tu rozar.
Resisto al vaivén de las olas,
pero ya no resisto más,
tu figura deseo aprehender,
esclavizarla para no perder
ni el alma, ni el corazón
que ya no existe más la razón.
Te maldigo mi amor,
maldigo esta pasión,
maldigo la sensación.
susurra amor, susurra
que de esto no voy a despertar.
Mariana Contreras

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