
El sol en su cenit encontrado,
entre risas, cantos sarcásticos.
El dolor se ha disfrazado,
como dicha acometiendo cuerpos.
Un lugar pequeño y concurrido,
sólo es materia de observar,
que si no importa tu vestido,
menos llorar por un pesar.
Entre destellos, las sonrisas.
La hipocresía nos encontró,
o tal vez los prejuicios olvidó.
¡Fondo! Se gritaba, así se bebió.
Tres rostros extraños se acercaron,
hoy son del sur, del norte fueron.
¡Salud compañeros! Sólo por ser
compañeros de copa o deber.
Guitarras en bocinas enjauladas,
dicen, huele a espíritus jóvenes,
tontos, contagiosos e imitadores.
Nirvana de la diversidad.
Entre tanto dolor,
se nubló la visión,
ya no se que es peor,
todo es confusión.
Al alcohol rendí mi condena,
como un gran puñal inhumano,
¿quién tiene potestad de mi pena?
Ocho ojos ruines ha mirado.
Ya noción del tiempo he perdido,
mis lágrimas ansían conclusiones,
buscan resplandecientes jardines,
y un canto nunca jamás oído.
Niña con vigorosa alma efímera,
que tu sonrisa no puedo olvidar.
Al deudo que la vida me dio
guardar mi odio pretendo y confío.
Hermano al que su mano pedí,
“amigo” que su espalda me dio.
Cielo cuesta tanto decir adiós,
te ame sólo en un cuento sin fin.
Hoy lágrimas, mañana grandes versos
que su ausencia no podrán borrar.
Hoy felicidad falsa, mañana solo fotos
que permiso para vivir me darán.
No podemos solo parar de luchar.
No podemos solo parar de sentir.
No podemos solo parar de vivir.
No podemos solo parar de amar.
Mañana vivo de recuerdos,
tan solo cabe guardarlos,
¿cómo no endurecer el corazón
si te han traicionado más de una ocasión?
mas aún soy capaz,
de una sonrisa brindar.
Mariana Contreras

No hay comentarios:
Publicar un comentario